Ciencias Jurídicas y Sociales | Millonaria condena a la Provincia y a comuna por un siniestro vial
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Posted by mcusmai in Abogacia

Millonaria condena a la Provincia y a comuna por un siniestro vial

Fuente: LaVoz

Hace ocho años, dos motociclistas fallecieron tras caerse de un puente de Cuesta Blanca al que le faltaba una de las barandas. En ese momento, el río acababa de crecer después de una tormenta. Fuerte reproche de los jueces a las autoridades públicas.

El sábado 29 de noviembre de 2008, ocurrió una tragedia que se pudo haber evitado.

Alrededor de las 17.15 de aquel día, Gabriel Bahamonde (25) y Mariela Ferreira (26) viajaban juntos en una moto, cuando intentaron cruzar por el puente de Cuesta Blanca, momento en que derraparon por la arena mojada y cayeron al agua crecida tras una tormenta reciente, ya que faltaba una baranda.

Sus cuerpos fueron encontrados al otro día.

No se trató de un caso aislado. Un año antes, otro episodio fatal tuvo como escenario ese mismo puente: el ciclista José Franco Oliva cayó hacia la playa e impactó contra las piedras.

A partir de entonces, los familiares de las víctimas comenzaron a exigir lo que manda el sentido común: que el puente tenga al menos dos barandas en condiciones.

Pedido que años después lograran que al fin se cumpliera.

Ahora, la Cámara 7ª de Apelaciones Civil y Comercial de Córdoba –jueces Jorge Flores, María Rosa Molina de Caminal y Rubén Remigio– acaba de confirmar la millonaria condena ya dictada en primera instancia contra  la Provincia y la comuna de Cuesta Blanca.

En total, fueron condenados a abonar más de 1.600.000 pesos en concepto de indemnización para los padres de Bahamonde y de Ferreira, más honorarios de los abogados, a lo que se le debe agregar los intereses por el tiempo transcurrido.

De esta manera, sólo la indemnización superará los dos millones de pesos.

Críticas

“El puente de Cuesta Blanca tiene, a lo largo de un año, tres víctimas fatales y un accidentado de gravedad. En cada uno de los casos intervinieron todos los organismos pertinentes: la Justicia, Vialidad, Bomberos, la Policía, Seguridad Vial, etcétera… ¿cómo pudieron soslayar durante más de un año la concreción del detalle fundamental que a simple vista se observa que no está? La falta de baranda perimetral de contención”, expresó tiempo atrás Dante Bahamonde, padre de Gabriel.

Esta crítica trocó en la demanda judicial que ocho años después finalizó con un duro reproche hacia las instituciones públicas.

“Se intenta ocultar una lógica elemental: la grave peligrosidad del puente al carecer de baranda en el lateral en que cae la moto, con un cordón que no sirve de vereda, y que no tiene forma de salvar el fallo humano”, apuntaron los jueces.

Mientras Cuesta Blanca intentó culpar al conductor de la moto por la tragedia, la Provincia en su descargo buscó responsabilizar sólo a la comuna.

Todos estos argumentos fueron rebatidos por los abogados Pablo Gennaro y Rafael Tatian, que siempre responsabilizaron a los entes públicos.

“Resulta indiscutible que el mantenimiento y conservación del puente tiene directa y estrecha relación con el deber de seguridad, control y cuidado de la población dentro del ejido municipal”, agregaron ahora los jueces al confirmar la condena.

En ese sentido, recalcaron que, un año antes de la tragedia de los motociclistas, el siniestro vial del ciclista Oliva ya había sido mucho más que un llamado de atención sobre las precarias condiciones de seguridad de ese puente, que en aquel entonces carecía de ambas barandas.

Un año después, cuando ocurrió la tragedia de los motociclistas, sólo le habían incorporado una.

Los jueces remarcaron que Cuesta Blanca era responsable por las deficientes condiciones del puente, mientras que la Provincia no había cumplido con su rol de controlador a través del Ministerio de Agua, Ambiente y Energía.

Y, por último, no dejaron de subrayar que en el recurso presentado por la comuna se cuestionaba el daño moral que habían sufrido los padres de los jóvenes fallecidos, argumento que para los magistrados resultó insólito.

“El estupor que causa en ciertas líneas el escrito recursivo (…) al cuestionar la procedencia del daño moral por la falta de acreditación del perjuicio. Esta exigencia constituye un verdadero despropósito (…). Es por demás normal y regular que la muerte de un hijo produce consecuencias inmateriales o espirituales en sus padres. No hace falta indagar demasiado para arribar a esta conclusión”.

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