Ciencias Jurídicas y Sociales | PROHIBICIÓN DE CASTIGO CORPORAL A LOS HIJOS
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Posted by mcusmai in Abogacia, Fallo

PROHIBICIÓN DE CASTIGO CORPORAL A LOS HIJOS

Hechos

Una madre que, en el contexto de un enfrentamiento con su hija, le propinó a esta una leve cachetada para que cumpliera el mandato de retirarse a su habitación fue sobreseída por el delito de lesiones. La Cámara entendió que esa conducta no era constitutiva de un castigo corporal en los términos del art. 647 del Código Civil y Comercial y confirmó el pronunciamiento.

Sumario

La conducta de una madre de propinar una leve cachetada a su hija luego de una actitud de enfrentamiento asumida por esta última no es constitutiva de un castigo corporal en los términos del art. 647 del Código Civil y Comercial, con lo cual debe ser sobreseída por el delito de lesiones, pues lo contrario importaría no solo desconocer el sentido de la norma citada, dirigida al resguardo de supuestos que importen poner en situación de grave riesgo la integridad de los niños, sino también inobservar el carácter de última ratio del derecho penal y desconocer el deber de los padres en la crianza y educación de sus hijos. [1] [1] URBINA, Paola Alejandra, “El derecho de las niñas, niños y adolescentes a vivir una vida libre de maltrato. Una aproximación a su alcance”, LLGran Cuyo 2016 (marzo), 164, AR/DOC/109/2016.

2ª Instancia.- Buenos Aires, febrero 2 de 2016.

Considerando:

Se  ha  denunciado  a M. C. L. en orden al hecho ocurrido el 7 de junio de 2015, en horas del mediodía, en el interior de la vivienda sita en… de esta ciudad, cuando habría agredido a sus dos hijos, de 14 y 11 años de edad.

Pues  bien,  como  lo  señalaran  tanto  el fiscal como el juez de grado, merece remarcarse de inicio  que  no  se  han acreditado las lesiones aludidas, en razón de la ausencia de una oportuna revisación  a  los niños en el marco de estas actuaciones y también en forma previa a través de la concurrencia a algún nosocomio (fs.  48/vta. y 55/56).

A  su  vez,  la  única  medida  de prueba que sugiere  la  querella  relativa a convocar a los menores a efectos de ser oídos en el proceso, no se advierte dirimente por cuanto el contenido de la grabación aportada por esa parte, da cuenta de modo suficiente del hecho y del contexto en que se desarrolló.

Véase  que  en  ese  material  fílmico  se observa como L., desde una posición sentada y con tranquilidad, intenta razonar con su hija, quien se encontraba  notablemente  alterada  y  utilizaba  en forma incesante frases de ataque contra su madre, situación  que  se  extiende por aproximadamente un minuto y medio. Trascurrido ese plazo se observa también el momento en que L. propina una leve cachetada a la niña para que cumpliera el mandato de retirarse a su habitación, que en ese marco se advierte como una reacción que encuentra motivo en la actitud de enfrentamiento asumida por su hija.

No  es  posible  desconocer  el  evidente conflicto  familiar  que  existe entre ambos padres desde  la  separación  de  la pareja (ver causas certificadas fs.  16 y 17), y el modo en que esa disputa ha repercutido en la relación de los niños con aquellos y en particular con su madre, lo cual se desprende del testimonio del denunciante y los mensajes de fs. 28/32.

La  ponderación  de  esos  elementos  nos  llevan a afirmar que en el caso no se verifican las circunstancias  contempladas en el artículo 647 del Código Civil y Comercial de la Nación, el cual establece que “se prohíbe el castigo corporal en cualquiera  de  sus  formas,  los malos tratos y cualquier hecho que lesione o menoscabe física o psíquicamente a los niños o adolescentes”.

Es  que,  considerar  a la conducta de L. que exhibe  el video como constitutivo de un castigo corporal  importaría  no sólo desconocer el preciso sentido de la norma civil, dirigida al resguardo de supuestos que importen poner en situación de grave riesgo  la integridad física y/o psíquica de los niños,  sino  también  inobservar  el  carácter  de ultima ratio del derecho penal, desconociendo por lo demás, el deber de los padres en la crianza y educación de sus hijos.

En  definitiva,  por  las  razones  hasta  aquí expuestas  y  coincidiendo  con  los argumentos que sustentan la decisión recurrida, se resuelve: Confirmar  el  pronunciamiento  de  fs.  55/56, punto III, en cuanto fue materia de recurso. Notifíquese  y,  oportunamente,  devuélvase  al juzgado de origen. Sirva lo proveído de muy atenta nota de envío. Se deja constancia que el doctor González  no  suscribe  por  no  haber presenciado la audiencia. — Alberto Seijas. — Mariano González Palazzo.

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