Ciencias Jurídicas y Sociales | Prólogo: Tratado de Derecho Penal –Parte Especial–, de Carlos Fontán Balestra, edición actualizada y ampliada por Guillermo A. C. Ledesma y colaboradores. Editorial La Ley, Buenos Aires, 2013, cuatro tomos
Esta nueva versión del clásico Tratado de Derecho Penal Parte Especial de Fontán Balestra/Ledesma, en cuatro tomos, no deja de sorprender al lector especializado y será de la mayor satisfacción para aquellos que recién se acercan a la asignatura.
Tratado de Derecho Penal, Abogacia, Universidad Blas Pascal, Guillermo A. C. Ledesma
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Posted by cm in Abogacia, Código Penal

Prólogo: Tratado de Derecho Penal –Parte Especial–, de Carlos Fontán Balestra, edición actualizada y ampliada por Guillermo A. C. Ledesma y colaboradores. Editorial La Ley, Buenos Aires, 2013, cuatro tomos

Por Javier Augusto De Luca

Cuatro Tomos

Tratado de Derecho Penal

Permítaseme llamarla asignatura, porque el espíritu docente se desprende de su texto y embarga a quien busca conocimiento, y porque la propuesta general de la obra es el desarrollo de la parte especial del derecho penal, desde una mirada omnicomprensiva, que relaciona los aspectos propios del derecho penal con el contexto en el que están inmersos. Allí están los antecedentes de las instituciones, las razones y significados de los textos, los propósitos de sus autores y sus críticos, la ideología que los inspiró y las advertencias para evitar juicios y aplicaciones anacrónicas o trampas del tiempo en que se cae todos los días al pretender aplicar una teoría a un universo para el que no fue creada y que funciona de un modo completamente disímil al de origen.

Se trata la obra actualizada por Guillermo A. C. Ledesma, quien ya nos tiene acostumbrados a esa difícil tarea a través de sus entregas del Derecho Penal de Fontán Balestra, el ejemplar que llamamos el Manual, porque en un tomo condensa practicidad y sabiduría.

Aquí lo secundan jóvenes colaboradores y juntos asumieron la titánica tarea. Como dice Ledesma en el prólogo, desde 1979 a la fecha, se produjeron innumerables reformas del Código Penal y la sanción, modificación y derogación de gran cantidad de leyes complementarias y de disposiciones penales obrantes en leyes especiales. Agrego que el país es otro, la legislación también, y la enseñanza del derecho penal no podía quedarse atrás. Esta versión del Tratado lo tiene todo, el tratamiento de los asuntos nuevos, pero con el anclaje en las viejas enseñanzas, como un pivote en torno del cual gira todo. No podía ser de otro modo, porque quienes estudiaron o se formaron con los viejos maestros (cualquiera fuera su posición frente a algunas cuestiones centrales) aprendieron a ver los problemas como partes de un todo, y mediante el auxilio de un sinfín de cuestiones de otras áreas del saber, incluida claro está, un conocimiento profundo de la realidad, de “la calle”. Ledesma es uno de quienes forman parte de una generación que recibieron esas enseñanzas y las trasmitieron a muchos de nosotros de una manera humilde, sencilla, asequible a nuestros modos desordenados e indisciplinados de acceder al conocimiento.

Uno de los aspectos que se destacan de la obra original, que se ha conservado claro está, es la introducción a la parte especial. Muchos subestiman la parte especial y omiten considerar cuestiones elementales cuando encaran el estudio de algún delito en particular. Es que las cuestiones generales del derecho penal y la teoría del delito en particular (además de que hay tantas versiones como autores) no funcionan del mismo modo en un delito que en otro, en un texto que en otro. Lo mismo ocurre con las relaciones entre figuras básicas y figuras calificadas, o con las que son similares en su redacción pero que están ubicadas en distintos Títulos; con elementos objetivos, subjetivos, referencias a la culpabilidad, etcétera. Bien hacen los actualizadores en advertir a los lectores que los cuatro tomos tienen gran cantidad de referencias al dolo y la culpa ubicados en la culpabilidad, para evitar malentendidos. Sin embargo, en todos los años que he consultado la obra, nunca ello ha sido motivo de confusión, pese a que sigo la concepción actualmente más difundida de ubicar el dolo en la tipicidad. Los verdaderos problemas están en otro lado, y son desarrollados con exhaustividad con el recurso a los clásicos y a los contemporáneos.

Los autores como Fontán Balestra/Ledesma ponen de manifiesto la necesidad de hacer una mirada de conjunto de todo el sistema penal. La introducción a la parte especial lo resalta y, luego, a través de toda la obra se advierte que cada cosa se relaciona con otra. Es el mandato de nuestro constituyente, que viene de la Ilustración, por el cual toda la legislación penal tenía que estar en un solo cuerpo legislativo, en un código (art. 67, inc. 11 de la Constitución Nacional de 1853/60, ahora, desde 1994, art 75, inc. 12). El sistema de “reserva de código”, de que da cuenta el art. 4º del Código Penal, y algunas disposiciones como el viejo art. 55, se desprende del principio constitucional de legalidad, de certeza, de publicidad de las leyes, por el cual todas las disposiciones penales (aún las que estén fuera del código) deben ser reconducidas a una parte general, a reglas básicas, para conformar un conjunto armónico, que evite la sorpresa y las trampas a los habitantes de la Nación. Toda prohibición y mandato conminados con pena, debían estar allí, en ese libro, económico, portable, y todos los habitantes sabríamos que si una conducta no estaba allí, sería libre (art. 19 CN).

Pero este criterio se rompió bien pronto. Y los autores debieron hacer malabares para explicar las leyes penales más ocurrentes y asistemáticas. Desde 1921 se produjeron unas 900 reformas y la proliferación de disposiciones penales fuera del Libro. Se ha trastocado todo, inclusive han proliferado las excepciones a la aplicación de criterios de la parte general.

En fin, no tiene sentido aquí describir el índice de la nueva versión del Tratado. Allí están prácticamente todos los delitos del derecho positivo argentino. Digo “prácticamente”, porque nunca se sabe, siempre aparece alguno que no conocemos. La invitación a gozar de su lectura está hecha.

Fuentes: Thomson Reuters

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